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Historia de nuestro colegio Santa María

ASÍ NACIÓ MI COLEGIO

Desde la eternidad Dios pensó y amó mi colegio y en un momento concreto de la historia, en circunstancias aparentemente contradictorias y sin lógica humana, quiso ofrecérnoslo como regalo nacido del Corazón de Santa María.

Desde aquel día de junio de 1990, cuando se comunicaba el cierre del colegio de la Asunción, hasta el día de hoy ¡cuántos milagros de amor de Dios y de nuestra buena Madre, Santa María.

Desde el principio Ella alentará la empresa y sembrará en el corazón de unos padres de familia: APROESA, del personal docente y administrativo la fortaleza necesaria para vencer tantas dificultades y aprender a vislumbrar, poco a poco, el camino a seguir… Fiados en la intercesión de Santa María.

Sonaba la hora de Dios… les pedía hacer un colegio católico. En su ilusión y empeño se sentían como esos niños que desean hacer el más grande, fuerte y bonito castillo, pero en la realidad… ¡cuántos esfuerzos y sacrificios para construir, en su estructura física, un sencillo edificio situado entre cafetales, a las afueras de la ciudad. ¿y en su ser más profundo, en el espíritu que les animaba? Todos los obstáculos se fueron venciendo y, a pesar de tantos que aseguraban que nadie confiaría “en este ideal de locos”, se consiguió el apoyo del entonces Ministro de Educación, Doctor René Hernández y del Obispo de Santa Ana, Monseñor Marco René Revelo.

En enero de 1991, el Colegio Santa María abría sus puertas alumnos de jardín a cuarto grado. Ocuparon este curso las instalaciones del colegio de la Asunción. Será, la primera directora, la Señora Dora Alicia Lechuga de Gamero y las profesoras, casi en su totalidad, las que trabajaban en la Asunción. A lo largo de este primer año ¡cuánta entrega abnegada por parte de esos padres valientes y esas heroicas maestras.

Para el curso 1992 hubo que buscar una nueva posada “La casita de chocolate”, será el rinconcito que la Virgen encontró para sus hijas. ¡Cuántos recuerdos imborrables, por entrañables, guardaron las maestras, papás y exalumnas de los dos años que allí pasaron!

¿Y en el año 1993? Se inició un nuevo peregrinado. Como la Sagrada Familia, de Nazaret a Belén y de aquí a Egipto, la casita se quedó pequeña y hubo que dividirse. Esta vez Santa María encontró posada al amparo de su casa del Carmen. Nuevas bendiciones de Dios a través de los Padres y Madres Dominicas que colaboraron con entusiasmo.

El edificio definitivo se hacía urgente… tras salvar innumerables dificultades que a veces parecían insuperables, el edificio fue tomando forma… Es emocionante ver fotografías de ese tiempo y descubrir en el rostro de tantas personas, la ilusión y la esperanza proyectadas hacia el futuro.

1994 fue el año de importantes logros. En los primeros días del mes de febrero se inauguraba y se bendecían las instalaciones del nuevo edificio. La Sra. Marta Edith de Farré, maestra de muchos años en la Asunción y en el Carmen, y con ella, la Sra. Ana Leyla de Guerra como administradora de nuestro pequeño colegio, consolidará su labor e irá adquiriendo prestigio.

En 1995, una visita providente y, por lo mismo, totalmente inesperada nos hará comprobar, una vez más, el cuidado amoroso de Santa María.

Procedentes de Guatemala llegaron a nuestro país para unas jornadas vocacionales dos Hermanas españolas del Instituto Hijas de Santa María del Corazón de Jesús.

La Sra. de Farré las recibió en su casa, ella tiene en España una sobrina religiosa del mismo Instituto ¿casualidades…? ¿Quién podría sospechar lo que se derivaría de este encuentro? la Señora de Farré habló a las Hermanas de nuestro colegio y, cómo desde el principio, se pretendió que una comunidad religiosa se hiciera cargo de él.

En esos días, la Virgen fue entretejiendo lazos de cariño, de amistad y de interés por este nuevo país que, respondía a las Hermanas con la entrega valiente, de una joven salvadoreña, hoy H. María Azucena.

Al llegar a Guatemala, transmitieron a Madre María de Fátima, Superiora Regional de Centroamérica y a Madre María de Jesús, Fundadora del Instituto, todo lo vivido. En el corazón misionero de las Madres hubo acogida.

La Madre María de Fátima vino a El Salvador en diciembre de ese mismo año. El ver por sí misma la realidad del colegio, el entusiasmo por parte de los papás y los maestros, le impresionó a la Madre y transmitió a nuestra Madre María de Jesús la petición ya formal de los miembros de APROESA, la Señora de Farré, Sra. de Guerra y del profesorado.

En noviembre de 1997 llega a nuestro país nuestra Madre María de Jesús. Le impresiona el espíritu que anima el colegio, el testimonio del profesorado y papás, el encanto, por su sencillez, de la estructura física del colegio, que le hace evocar colegios de las Hermanas, en la lejana Papua.

Después de varias reuniones y mucha oración, Dios hace ver a la Madre que desea, acepte esta fundación.

Empieza otro capítulo de la historia de nuestro Colegio. Como los anteriores está lleno del amor de Dios y de especial cariño de María.

Durante el año 1999 se inician nuevas gestiones para poder construir el convento donde residirán las Hermanas.

El 25 de noviembre de 1999, Dios venía a hacerse presente en un nuevo Sagrario, el de nuestro Colegio. Cuántas vivencias imborrables, de esos días, junto a nuestra querida Madre Fundadora Madre María de Jesús, Madre María de Fátima y las Hermanas de la primera Comunidad. La Madre se regresó a España, siguió y sigue, muy de cerca, cada acontecer de su, también Colegio Santa María.

Cotejar el pasado con el presente estremece el alma y el corazón, al comprobar como este Colegio sigue siendo un regalo nacido del Corazón de Santa María. Aquel que se alzaba pequeño y sencillo, sigue atrayendo a otras personas que a él se acercan por la sencillez que albergan sus muros. Desde el fondo del alma entonamos unánimes las notas de este hermoso himno: “Naciste de la nada, pero has llegado a ser un gigante de la gracia dentro de tu sencillez, de la mano de la Virgen, has aprendido a crecer. Eres fruto de la entrega de almas que han sabido dar lo mejor de su existencia para que yo viva en la Verdad”.

Elevamos a Dios nuestra acción de gracias por todas las personas que han hecho posible este sueño de Dios y de la Santísima Virgen, nuestro querido Colegio “Santa María”.